mercoledì 11 maggio 2016

EL PAPA DE MI CORAZÓN 11-2-2016

EL PAPA DE MI CORAZÓN 11-2-2016 

Sostened a Benedicto con vuestra oración

Madre mía, habiendo ofrecido a mi Dios esta primer reparación sacerdotal como nos lo ha solicitado Mi amado Salvador en días pasados, viendo tú la confusión y las dudas en tantos corazones, recibiendo a Jesús Eucaristía, el cuerpo y la sangre del Salvador, me diriges unas palabras para aclarar las dudas de Tus consagrados. Amen. 

 ---- El Papa de Mi Corazón Inmaculado es Benedicto XVI, porque a su llegada a México, poco antes de su renuncia, el Vicario de Cristo fue inundado por Mi gracia, por Mi Intercesión de Madre, que viendo su corazón, sincero y turbado por el estado de Mi Iglesia, que él bien conocía, se humilló a si mismo reconociendo su pecado de debilidad ante ciertos acontecimientos que estaban sucediendo dentro de la Jerarquía de la Iglesia, y él guardó silencio por temor y cobardía, pero su corazón estaba limpio en su verdadera esencia. 

Lo mismo que a Pedro frente a Jesús, se sintió acobardado frente a sus enemigos, los traidores de Mi Hijo, y guardó silencio por temor a la muerte, negando a Su Divino Maestro por tres veces, pero Mi HIJO Jesús SABÍA QUE SU CORAZÓN ESTABA PURO Y QUE SIMÓN PEDRO AMABA LA VERDAD. 

Esto mismo ha sido para Mi Benedicto, pero al estar en Mi Tierra fue inundado e iluminado de Mi Luz, EL SOL QUE ME RODEA, LA LUZ DE CRISTO, LA LUZ QUE DISIPA TODA TINIEBLA Y OBSCURIDAD, y supo, Benedicto, que ésta es la Tierra de María, Tierra de Santos Mártires, y aquí aceptó su martirio, aquí lo calcé Yo, Su Madre, como a un niño, sus pies con LA VERDAD DEL EVANGELIO DE CRISTO. 

Saliendo de México tras las huellas del Crucificado, sabiendo ya lo que le aguardaba de los mismos suyos, así este Siervo de Dios, regresa al Vaticano arrepentido de su pecado de omisión, como el de Simón Pedro, al haber negado a Su Maestro, porque todo el que oculta la verdad y no denuncia la mentira abandona la Verdad, que ES JESUCRISTO. 

En sus lágrimas y amargura he sido Yo, Su Santísima Madre, quien lo ha consolado, intercediendo Yo por él ante Mi Hijo; y desde ese momento quedó resguardado en Mi Corazón de Madre, habiendo Yo Misma herido su corazón en la Fe, la Verdad, y su corazón arrepentido quedó traspasado con la misma Espada de Dolor que atraviesa Mi Corazón de Madre de la Iglesia y de Corredentora. 

 Desde ahí Benedicto quedó en el corazón de los Mexicanos y de esta Morenita del Tepeyac. 

 En México comprendió Benedicto el culmen de su misión con la MUJER VESTIDA DE SOL. Los tiempos ya estaban maduros, los tiempos del Apocalipsis. 

Por eso, Mi HIJO LE HA DICHO A Benedicto Su Vicario, SELLANDO CON SUS PALABRAS EL DESTINO DE LA Iglesia, que con el mismo Pedro se instituía la verdadera Iglesia, la Iglesia de siempre, la que fundó Mi Hijo sobre la Roca firme; así este Pedro cerrará temporalmente y simbólicamente la historia de la Iglesia, la Verdadera Iglesia. 

Por eso, se le ha dicho a este Siervo de Dios, Mi Benedicto, palabras del mismo Hijo: 

YO TE DIGO QUE TÚ ERES PEDRO Y SOBRE TÍ EDIFICO MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL MAL NO PREVALECERÁN CONTRA ELLA. YO TE DIGO A TÍ, BENEDICTO XVI, QUE TÚ ERES PEDRO, SOBRE TÍ EDIFICO MI IGLESIA. 

Él tiene aún las Llaves de la Iglesia, es el Papa de Mi Corazón Inmaculado, en quien culminará este Final de los Tiempos en la Iglesia de Mi HIJO, HASTA SU SEGUNDA VENIDA EN GLORIA PARA ESTABLECER DE NUEVO SU REINADO AQUÍ EN LA TIERRA, ESOS CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA. 

Sostened a Benedicto con vuestra oración, pedidme a Mí de fortaleced su espíritu y conducirle al cumplimiento fiel de su Pontificado en la Voluntad del Padre y de Mi HIJO, QUE LE ENTREGÓ LAS LLAVES DE SU Iglesia. 

Nada temáis vosotros, Mis hijitos, los que estáis con la Verdad, Apóstoles y discípulos de estos tiempos. 

¿Acaso no estoy Yo aquí que SOY SU MADRE? 

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gracias Madre mía, gracias por velar con nosotros e instruirnos para no quedar confundidos y extraviarnos del camino y la Verdad. Cubre con Tu manto a nuestro Benedicto XVI y a toda su Iglesia Fiel, el rebaño que el guía en medio de esta tribulación. Amen.