domenica 6 gennaio 2013

CONSIDERACIONES ACERCA DE LA FE DE LOS TRES REYES MAGOS





CONSIDERACIONES ACERCA DE LA FE 
DE LOS TRES REYES






Dice Jesús:
"¿Y ahora? ¿Qué puedo deciros, oh almas, que sentís que la fe muere? Aquellos Sabios del Oriente no tenían nada que les hubiese asegurado la verdad. Ninguna cosa sobrenatural. Tan solo sus cálculos astronómicos y sus reflexiones que una vida íntegra las hacían perfectas.

TUVIERON FE EN TODO

Y sin embargo tuvieron fe. Fe en todo: fe en la ciencia, fe en su conciencia, fe en la bondad divina. Por medio de la ciencia creyeron en la señal de la nueva estrella que no podía ser sino "la esperada" durante siglos por la humanidad: el Mesías. Por medio de su conciencia tuvieron fe en la voz de la misma,que, recibiendo "voces" celestiales, les decía: "Esa estrella es la señal de la llegada del Mesías". Por medio de la bondad divina tuvieron fe en que Dios no los engañaría, y como su intención era recta, los ayudaría en todos los modos para llegar a su objetivo.
Y lo lograron. Solo ellos, en medio de tantos otros que estudiaban las señales, comprendieron esa señal, porque solo ellos tenían en su alma el ansia de conocer las palabras de Dios con un fin recto, cuyo pensamiento principal era el de dar inmediatamente alabanza y honra a Dios.
No buscaron su utilidad propia; antes bien las fatigas y los gastos no los arredraron, igualmente que ni pidieron ninguna recompensa humana. Pidieron solamente que Dios se acordase de ellos y que los salvase para siempre. Como no pensaron en ninguna recompensa humana, de igual modo decidieron emprender su viaje sin ninguna preocupación humana. Vosotros os hubierais puesto a hacer miles de cavilaciones: "¿Cómo podré hacer un viaje en naciones y pueblos de lenguas diversas? ¿Me creerán, o bien, me tomarán como espía? ¿Qué ayuda me darán cuando tenga que pasar desiertos, ríos, montes? ¿Y el calor? ¿Y el viento de las altiplanicies? ¿y las fiebres palúdicas? ¿Y las avenidas? ¿Y las comidas diferentes? ¿Y el diverso modo de hablar? Y... y... y..." Así pensáis vosotros. Ellos no. Dijeron con una audacia sincera y santa: "Tú, ¡oh Dios! lees nuestros corazones y ves qué fin nos proponemos. Nos ponemos en tus manos. Concédenos la alegría sobrehumana de adorar a la Segunda Persona, hecha Carne, para la salvación del mundo".

CUANDO SE BUSCA A DIOS, LAS COSTUMBRES NATURALES 
DEBEN CEDER SU LUGAR A LAS IMPACIENCIAS Y A LAS 
NECESIDADES SOBREHUMANAS.

Basta. Se pusieron en camino desde las Indias lejanasDesde las cordilleras mongólicas por las que pasean tan sólo las águilas y los cóndores y Dios habla con el ruido de los vientos y torrentes y escribe palabras de misterio en las páginas inmensas de los nevados. Desde las tierras en que nace el Nilo y corre, cual cinta verde-azul, al encuentro del Mediterráneo. Ni picos, ni selvas, ni arenales, océanos secos y mucho más peligrosos que los de agua, los detienen en su camino. Y la estrella brilla en sus noches, y no los deja dormir. Cuando se busca a Dios, las costumbres naturales deben ceder su lugar a las impaciencias y a las necesidades sobrehumanas.
La estrella los llama desde el norte, desde el oriente, desde el sur, y por un milagro de Dios los guía hacia un punto, los reúne después de tantas distancias en ese punto, y por otro milagro, les anticipa la sabiduría de Pentecostés, el don de entenderse y de hacerse entender como acaece en el paraíso, donde se habla una sola lengua: la de Dios.

HUBO UN MOMENTO EN QUE EL SUSTO SE APODERÓ DE 
ELLOS Y 
FUE CUANDO LA ESTRELLA DESAPARECIÓ

Hubo un momento en que el susto se apoderó de ellos y fue cuando la estrella desapareció. Y humildes porque eran realmente grandes, no pensaron que fuese por la mala voluntad de otros, por los de Jerusalén que no merecían ver la estrella de Dios, sino que pensaron haber ellos mismos desagradado en algo a Dios, y se examinaron con temblor y contrición prontos a pedir ser perdonados.
Su conciencia los serena. Almas acostumbradas a la meditación, tienen una conciencia delicadísima, siempre atenta, dotada de una introspección aguda, que hace de su interior un espejo en que se reflejan las más pequeñas manchas de los acontecimientos diarios. La hicieron su maestra, esa voz que advierte y grita, no digo ya, al menor error, sino a la posibilidad de error, a lo que es humano, a la complacencia de lo que es el ser humano. Por esto, cuando se ponen frente a esta maestra, a este espejo límpido y claro, saben que no mentirá. Ahora los tranquiliza nuevamente y emprenden el camino.
"¡Oh qué dulce cosa es sentir que en nosotros no hay nada que desagrade a Dios! Saber que Él mira con agrado el corazón del hijo fiel y que lo bendice. De esto viene aumento de fe y de confianza, como de esperanza, fortaleza, paciencia. Ahora la tempestad ruge, pero pasará porque Dios me ama y sabe que lo amo, y no dejará de ayudarme otra vez". Así hablan los que tienen la paz que nace de una conciencia recta, que es reina de sus acciones.
Dije que eran "humildes porque eran realmente grandes". Pero ¿qué sucede en vuestras vidas? Que uno, no porque es grande, sino porque abusa de su poder, por su orgullo y por vuestra necia idolatría, jamás es humilde. Hay algunos desventurados que, solo por ser mayordomos de un poderoso, jefes de una ofician, o empleados en algún departamento, en una palabra, siervos de quienes los han hecho, se dan aires de semidioses. Y que si causan lástima...
Los tres Sabios eran realmente grandes. Ante todo por una virtud sobrenatural, después, por su ciencia, y finalmente por sus riquezas. Pero se tienen por nada: por polvo de la tierra, encomparación al Dios Altísimo que crea los mundos con su sonrisa y los esparce como granos para que los ojos de los ángeles se alegren con esos collares hechos de estrellas.

SE SIENTEN NADA RESPECTO AL DIOS ALTÍSIMO QUE CREÓ 
EL PLANETA. EL ESCULTOR INFINITO DE OBRAS SIN FIN

Se sienten nada respecto al Dios Altísimo que creó el planeta en que viven, y ha puesto en él toda clase de variedades. El Escultor infinito de obras sin fin, acá con un dedo puso una corona de colinas de suaves pendientes, allá picos y escarpaduras, cual si vértebras tuviese la tierra, y como si fuese un cuerpo gigantesco en que las venas son los ríos, la pelvis los lagos, el corazón los océanos, el vestido las forestas, los velos las nubes, los adornos los glaciales, gemas las turquesas y las esmeraldas, los ópalos y los berilos de todas las aguas que cantan, con las selvas y los vientos, cual un inmenso coro, las alabanzas a su Señor. 
Pero sienten que valen nada por su saber con respecto al Dios Altísimo de quien les llega su sabiduría, y que les ha dado ojos más potentes que los de sus pupilas: ojos del alma que sabe leer en las cosas las palabras que la mano humana no escribió, sino el pensamiento de Dios.
Se sienten nada pese a sus riquezas, que son un átomo en comparación de la riqueza del Dueño del universo, que esparce metales y joyas en los astros y planetas y riquezas sobrenaturales, riquezas inexhaustas, en el corazón de quien lo ama.

LLEGADOS ANTE UNA POBRE CASA NO MUEVEN LA CABEZA 
COMO DICIENDO: "IMPOSIBLE"

Y llegados ante una pobre casa, en la más pobre de las ciudades de Judá, no mueven la cabeza como diciendo: "Imposible", sino inclinan su cuerpo, se arrodillan, pero sobre todo inclinan el corazón y adoran. Allí detrás de esas pobres paredes, está Dios, el Dios a quien siempre han invocado, a quien jamás pensaron verlo ni por sueños. Lo invocaron por toda la humanidad, por "su" bien eterno. ¡Oh! solo deseaban poder verlo, conocerlo, poseerlo en la vida que no tiene ni auroras, ni crepúsculos.
Él está allá, detrás de aquellas paredes. ¿Quién sabe si el corazón del Niño, que siempre es el corazón de Un Dios, no sienta palpitar estos tres corazones inclinados sobre el polvo de el camino con "Santo, Santo, Santo. Bendito el Señor Dios nuestro. Gloria a Él en los cielos y paz a sus siervos. Gloria, gloria, gloria y bendición?" Ellos lo piden con un corazón tembloroso. Durante toda la noche y al siguiente día preparan su corazón por medio de la plegaria para entrar en comunicación con el Niño-Dios. No se acercan a este altar que es un regazo virginal que lleva la Hostia divina, como vosotros soléis acercaros con el alma llena de preocupaciones humanas.
Se olvidan del sueño, de la comida. Y si se ponen los vestidos más hermosos, no es por orgullo humano, sino para honrar al Rey de reyes. En los palacios de los soberanos, los dignatarios entran con sus mejores vestiduras ¿y no debían presentarse ante este Rey con sus vestiduras de fiesta? ¿Y qué fiesta más grande para ellos que esta?
¡Oh cuántas veces en sus lejanas tierras tuvieron que haberse arreglado por causa de los hombres,para ofrecerles alguna fiesta, para honrarlos. Justo era pues poner a los pies del Rey supremo la púrpura y los joyeles, las sedas y las plumas preciosas. Poner ante los pies, ante los delicados piececitos, las fibras de la tierra, sus piedras preciosas, sus plumas, sus metales -obras que son de Él- para que también todo adorara a su Creador. Y serían felices si el Pequeñito les ordenase extenderse por el suelo y formar una incomparable alfombra para que caminase sobre todo, Él que ha dejado las estrellas, por su causa.
Humildes y generosos. Obedientes a las "voces" de lo alto. Ordenan que se presenten sus dones al Recién nacido. Y los llevan. No dicen: "El es rico y no tiene necesidad. Es Dios y no conocerá la muerte". Obedecen. Fueron ellos los primeros en haber socorrido la pobreza del Salvador. ¡Cuán necesario será el oro cuando tenga que huir! ¡Cuán significativa esa mirra cuando tenga que morir! ¡Cuán santo ese incienso que olerá la hediondez de la lujuria humana que hala alrededor de su pureza infinita!.
Humildes, generosos, obedientes y respetuosos el uno para con el otro. Las virtudes siempre producen otras virtudes. Las virtudes que miran a Dios, son las que miran al prójimo. Resto, que es después caridad. Al de mayor edad se le deja que hable por todos, que sea el primero en recibir el beso del Salvador, de tomarlo por su manita. Los otros lo podrán volver a ver, pero él, no. Está viejo y su día en que regrese a Dios está cercano. Verá al Mesías después de su terrible muerte y lo seguirá, en el ejército de los salvados, cuando regrese al cielo, pero no lo verá sobre esta tierra; y así pues, cómo por viático, le concede que toque su manita y que la estreche.
Los otros no tiene ninguna envidia, antes bien su respeto hacia el viejo sabio aumenta. Más que ellos ha sido hecho digno, y por largo tiempo. El Niño-Dios lo sabe. Todavía no habla, Él, la Palabra del Padre,  pero sus acciones son palabra; y sea bendita su inocente palabra que señala a este como a su predilecto.
Hijos, hay otras dos enseñanzas que nacen de esta visión.
La actitud de José que sabe estar en "su" lugar. Presente cual custodio y tutor de la Pureza y Santidad; pero que no usurpa sus derechos. María con Jesús recibe los homenajes y oye las palabras. José se regocija con ello y  no se inquieta por ser una figura secundaria. José es un Justo: es el Justo. Y es siempre justo, aun en esta hora. Los humos no se le suben a la cabeza. Permanece humilde y justo.
Ve con gusto los regalos, porque piensa que con ellos podrá hacer que la vida de su Esposa y del dulce Niño sea más llevadera. José no los desea por ambición. Es un trabajador y seguirá trabajando. ¡Pero que sus dos amores tengan desahogo y consuelo! Ni él, ni los Magos saben que esos dones servirán cuando llegue la hora de huir y cuando vivan en  el destierro, en esas circunstancias en que las riquezas se esfuman, cual nubes empujadas por los vientos, y para cuando regresen a la patria, después de que todo perdieron, clientes y muebles, y tan sólo quedaron las paredes de la casa, que Dios protegió porque allí la Virgen recibió el Anuncio.
José es humilde, él, el custodio de Dios, de la Madre de Dios, hasta tomar las riendas cuando subían sobre sus cabalgaduras estos vasallos de Dios. Es un pobre carpintero, porque la fuerza de los poderosos le ha quitado su herencia cual merece por ser descendiente de David. Pero siempre es de estirpe real y sus acciones lo son. También de él está dicho: "Era humilde porque era realmente grande".

NO PUEDO RECHAZAR A MI MADRE, ES MENESTER 
IR A ELLA PARA QUE SEA VUESTRA ABOGADA.

La última enseñanza, que es muy consoladora.
Es María la que toma la mano de Jesús, que no sabe todavía bendecir, y hace que lo haga.
María es siempre la que toma la mano de Jesús y la que la guía. Aun ahora. Ahora que Jesús sabe bendecir. Algunas veces su mano llagada cae cansada y como sin esperanza porque sabe que es inútil bendecir. Vosotros echáis a perder mi bendición. Irritada se baja, porque me maldecís. Y entonces María es la que quita la ira de esta mano con besarla. ¡Oh, el beso de mi Madre! ¿Quién puede resistir a ese beso? Y luego toma con sus delgados y finos dedos, pero tan amorosamente imperiosos, mi pulso y me obliga a bendecir. No puedo rechazar a mi Madre, es menester ir a Ella para que sea vuestra Abogada.
Es mi Reina antes de que sea la vuestra; y su amor por vosotros tiene benevolencias, que ni siquiera el mío conoce. Y Ella, aun sin palabras, pero con las perlas de su llanto y con el recuerdo de mi Cruz, cuya configuración me hace trazar en el aire, habla por vuestra causa y me dice: "Eres el Salvador. Salva".
Este es, hijos, el "Evangelio de la fe" en la aparición de la escena de los Magos. Meditadlo e imitadlo para vuestro bien."
I. 191-196
A. M. D. G. et B. V. MARIAE!

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