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venerdì 15 novembre 2013

Domingo 17 nov. 2013, XXXIII Domingo Tiempo Ordinario - C - San Lucas 21, 5-19.




VOSOTROS, NUEVOS SACERDOTES Y ESCRIBAS DEL TEMPLO NUEVO,
 ESCUCHAD. ¡AY DE VOSOTROS!, Y ¡AY DE QUIEN DESPUÉS DE VOSOTROS!
 SE HARÁ ÍDOLO Y NO VIGILARÁ SOBRE SÍ MISMO Y SOBRE LOS OTROS,
 LOS FIELES, PARA OBSERVAR, COMPROBAR LA UTILIDAD DE LAS
 PIEDRAS Y DE LA MADERA

Vosotros, nuevos sacerdotes y escribas del Templo nuevo, escuchad. ¡Ay de vosotros!, y ¡ay de quien después de vosotros! se hará ídolo y no vigilará sobre sí mismo y sobre los otros, los fieles, para observar, comprobar la utilidad de las piedras y de la madera, sin confiarse de las apariencias, y será causa de la ruina, al permitir que se usen para el Templo materiales malos, dando escándalo y provocando la desgracia. ¡Ay de vosotros si dejáis que haya grietas y paredes inclinadas, que pueden caerse de un momento a otro, porque no están unidas al cimiento, a Dios, fundador de la Iglesia! No será, pues, Él la causa de la ruina, sino vosotros, y ante Él y ante los hombres seréis los responsables.¡Diligencia, cuidado, discernimiento, prudencia! La piedra, el tabique, la viga débil, que en el muro principal serían la ruina, pueden servir en partes de menor importancia, y ser en realidad útiles.  De este modo debéis saber escoger. Con caridad para no desagradar a las partes débiles, con firmeza para no desagradar a Dios y destruir su Edificio. Si cayereis en la cuenta de que una piedra, puesta para servir de punto de apoyo de un ángulo importante, no es buena o no está bien labrada, tened valor, sed audaces y quitadla de ese lugar,labradla con el marro de un santo celo. Si grita de dolor, no hagáis caso. Os bendecirá por los siglos, porque le habéis salvado. Quitadla, ponedla en otro lugar. No tengáis ni siquiera miedo de retirarla, si viereis que es objeto de escándalo y ruina, que se opone a vuestro trabajo. Es mejor tener pocas piedras que mucho lastre. No tengáis prisaDios nunca la tieneLo que crea es eterno, porque está bien pensado antes de ponerlo en ejecución. Y, si no es eterno, por lo menos es para muchos siglos. Contemplad el universo. Hace siglos, millares de siglos que Dios lo hizo con estratos sucesivos. Imitad al SeñorSed perfectos como lo es vuestro Padre. Conservad su ley, su reino en vosotros, y no caeréis.
Si así no fuere, caería el edificio, y en vano os habríais cansado para levantarlo. Caería todo quedando de ello únicamente la piedra angular, la base... Lo mismo que sucederá con ese templo... Es la verdad. Y lo mismo sucederá con el vuestro si en él ponéis de lo vuestro, esto es, partes contagiadas del orgullo, de la ambición, del pecado, de la lujuria. Así como el viento ha hecho desaparecer esos jirones de nubes, que parecían posarse sobre la cima de aquel monte, de igual modo al soplo de un viento de castigo sobrenatural y humano caerán los edificios que no tenían más que el nombre de santos..."
Jesús pensativo, calla. Cuando vuelve a hablar, ordena: "Sentémonos aquí a descansar un poco."
Se sientan sobre una pendiente del monte de los Olivos, frente al Templo que besa el sol poniente. Jesús mira fijamente ese lugar, con tristeza. Los demás se enorgullecen de su belleza, pero su orgullo siente cubrirse de un cierto velo de inquietud que dejaron las palabras del Maestro. ¿Y si esa belleza tuviese que perecer?...

PIDEN AL MAESTRO LES EXPLIQUE CUANDO SE REALIZARÁ 
LA PROFECÍA DE LA DESTRUCCIÓN DEL TEMPLO, CUÁL SERÁ LA SEÑAL,
 CUÁNDO TU REGRESO

Pedro y Juan hablan entre sí y luego dicen algo en voz baja a Santiago de Alfeo y a Andrés, que están cerca, los cuales asienten con la cabeza. Pero se dirige entonces al Maestro y le dice: "Ven aparte y explícanos cuándo se realizará tu profecía de la destrucción del Templo. Daniel habla de ella, pero si fuese como él y Tú decís, pocas horas le quedan al Templo. Nosotros no vemos ejércitos, ni preparativos de guerra. ¿Cuándo, pues, sucederá? ¿Cuálserá la señal? Tú ya has venido. Tú afirmas que estás para irte. Y, con todo, se sabe que no acaecerá si no estás con los hombres. ¿Regresarás, pues?¿Cuándo, cuándo será tu regreso? Explícanoslo, para que podamos saberlo..."
"No hay necesidad de que nos vayamos a otra parte. ¿Lo ves? Se han quedado ahí los discípulos más fieles, los que os ayudarán mucho a vosotros los doce. Ellos pueden oír las palabras que os diré. ¡Acercaos todos!" ordena en voz alta.
Los discípulos, que se habían esparcido por la falda, forman un grupo compacto en torno a Jesús y a los apóstoles.


LAS SEÑALES DEL FIN


TENED CUIDADO QUE NADIE EN LOS AÑOS QUE ESTÁN POR VENIR 
OS ENGAÑE. YO SOY EL MESÍAS Y NO HAY OTRO

SEÑALES PARA CONOCER LAS OBRAS DE SATANÁS Y DE DIOS

"Tened cuidado que nadie en los años que están por venir os engañe. Yo soy el Mesías y no hay otro. Por esto, cuando muchos os dijeren: "Yo soy el Mesías" y hubieren seducido a muchos, no creáis a sus palabras, ni aun cuando las acompañaren prodigios. Satanás, padre de la mentira y protector de los mentirosos, ayuda a sus siervos y secuaces con falsos prodigios, que pueden comprobarse que no son buenos, porque llevan consigo el miedo, la turbación, la mentira. Vosotros conocéis los prodigios de Dios: dan una santa paz, alegría, salud, fe; producen buenos deseos de hacer obras santas. Los otros, no.Por lo tanto reflexionad sobre la forma y las consecuencias de los prodigios que es posible que veréis en años venideros por obra de falsos Mesías, y de los que se cubrirán con vestidos de salvadores de pueblos, pero que no serán sino fieras que los destruyan.
Sabréis que habrá guerras, rumores de guerra y os dirán: "Son las señales de que se acerca el fin". No os  turbéis. No es el fin. Todo esto debe suceder antes de que llegue el fin, pero no lo será todavía. Un pueblo hará guerra contra el otro, un reino contra el otro, una nación contra la otra, un continente contra el otro, vendrán la peste, la carestía, y habrá terremotos en muchos lugares. Todo esto no es más que el principio de los sufrimientos.Entonces os fustigarán y os matarán, acusándoos de ser los culpables de sus padecimientos, y al perseguiros y destruiros, a vosotros mis siervos, creeránlibrarse de ellos. Los hombres acusan siempre a los inocentes de ser los causantes de sus males, que por sus pecados han provocado. Acusan a Dios mismo, la perfecta Inocencia y Bondad suprema, de ser la causa de sus sufrimientos, y esto mismo harán con vosotros. Os odiarán por causa de mi Nombre. Es Satanás quien los instiga. Muchos se harán mal mutuamente, se traicionarán y se odiarán. Es también Satanás quien los instiga a ello. Surgirán falsos profetas que enseñarán a muchos el error. Es nuevamente Satanás el verdadero autor de tantos males. Y como la maldad aumentará, en muchos se resfriará la caridad. Pero quien hubiere perseverado hasta el fin, será salvo. Primero hay que predicar este Evangelio del reino de Dios a todo el mundo, dando testimonio a todas las naciones. Entonces vendrá el fin. Israel regresará al Mesías y mi doctrina habrá sido predicada en todo el mundo.

HAY OTRA SEÑAL: TANTO PARA EL FIN DEL TEMPLO, 
COMO PARA EL DEL MUNDO

Hay otra señal: tanto para el fin del Templo, como para el del mundo. Cuando veáis la horrible desolación que Daniel predijo -quien me está escuchando, procura estar atento; y quien lee al Profeta sepa comprender su significado- entonces quien estuviere en Judea huya a los montes; quien sobre la terraza, no baja a tomar lo que tiene en casa; y quien en el campo, no regrese a su hogar a tomar su manto, sino huya sin regresar; para que lo suceda que no tenga tiempo de escapar, y ni siquiera se vuelva en su huída a mirar atrás, para que en su corazón no entre el espectáculo horrible, y no enloquezca por haberlo visto. ¡Ay de las mujeres en cinta! y ¡ay de las que amamantarán a sus hijos en esos días! ¡Ay si la fuga tuviese lugar en sábado! No se podría escapar entonces, sin cometer pecado. Rogad, pues, para que no tengáis que huir en invierno o en día  de sábado, porque la tribulación que vendrá será tan grande como nunca la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni habrá otra semejante. Si esos días no se acortaren en favor de los elegidos, nadie se salvaríaporque los hombres-satanases se aliarán con el infierno para atormentar a los hombres.
Y también en esos días habrá quienes, para corromper y sacar fuera del recto camino a los fieles del Señor, dirán: "El Mesías está aquí", o "El Mesías está allá, en ese lugar. ¡Vedlo!" No los creáis, porque serán falsos Mesías y falsos profetas que harán prodigios y milagros tan grandes que serán capaces de atraer hacia el error, si fuera posible, aun a los elegidos, y enseñarán cosas aparentemente consoladoras y buenas, capaces aun de seducir a los mejores, si con ellos no estuviese el espíritu de Dios que los iluminará en la verdad, y les dará a conocer el origen satánico de tales milagros y doctrinas. Yo os lo anuncio y os lo predigo para que podáis tomar vuestras providencias. Pero no tengáis miedo de caer. Si permanecéis firmes en el Señor, no seréis arrastrados a la tentación y a la ruina. Recordad lo que os he dicho: "Os he dado el poder de pisar serpientes y escorpiones; toda la fuerza del Enemigo no os hará ningún daño, porque todo os estará sujeto". Mas os recuerdo que para obtener todo esto, debéis tener a Dios en vosotros, y debéis alegraros no tanto porque subyugaréis las fuerzas del Malo y los venenos, cuanto porque vuestro nombre está escrito en el cielo.
Permaneced firmes en el Señor y en su verdad. Yo soy la Verdad y la enseño. Por esto vuelvo a repetiros: cualquier cosa que os dijeren de Mí, no la creáis. Yo soy el único que os he dicho la verdad. Yo soy el que os digo que el Mesías vendrá, pero cuando llegue el fin. Por esto si se os dice: "Está en el desierto", no vayáis. Si os dijeren: "Está en aquella casa" no deis oído. Porque la segunda venida del Hijo del hombre será semejante al relámpago que se ve en el oriente, y en un instante, en que apenas hay tiempo de parpadear, llega al occidente. Y pasará rápidamente sobre el gran Cuerpo, convertido de pronto en cadáver, seguido de sus relucientes ángeles, y juzgará. Donde hay un cadáver, allí se reúnen las águilas.


Inmediatamente después de la tribulación de aquellos últimos días, de la que os he hablado -me refiero al fin de los tiempos y del mundo, a la resurrección de los cuerpos, de lo que hablan los profetas- se oscurecerá el sol, la luna no dará más luz, las estrellas del cielo caerán como uvas de un racimo muy maduro que un viento tempestuoso sacude,  las potencias de los cielos temblarán. Entonces, en el firmamento oscurecido aparecerá resplandeciente la señal del Hijo del Hombre, todas las naciones de la tierra lanzarán gritos de dolor, y los hombres verán al Hijo del Hombre que llega sobre nubes celestiales con mucho poder y gloria. Mandará a sus ángeles a que sieguen y vendimien, a que separen la cizaña del trigo, a que echen la uva en la tinaja, porque llegó el tiempo de la gran cosecha de la descendencia de Adán, y no habrá más necesidad de guardar racimos o semillas, porque la raza humana no se perpetuará más sobre la tierra muerta. Y mandará a sus ángeles que, al sonido de roncas trompetas, junten a los elegidos de los cuatro vientos; desde una punta del cielo hasta la otra, para que se pongan al lado del Juez divino y con El juzguen a los últimos vivientes y a los que resucitaron.




PODÉIS COMPRENDER ESTO SI VEIS UNA HIGUERA: CUANDO EMPIEZA 
A REVERDECER SABÉIS QUE SE ACERCA EL VERANO. DE IGUAL MODO
 CUANDO VEÁIS TODO ESTO, TENED EN CUENTA QUE EL MESÍAS
 ESTÁ POR VENIR.

Podéis comprender esto si veis una higuera: cuando empieza a reverdecer sabéis que se acerca el verano. De igual modo cuando veáis todo esto, tened en cuenta que el Mesías está por venir. Os aseguro que no pasará esta generación que no me ha amado, antes de que suceda todo. Mi palabra no se pierde.Lo que digo, sucederá. El corazón y el pensamiento humanos pueden cambiar, pero mi palabra no. El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras no.

POR LO QUE TOCA AL DÍA Y A LA HORA EXACTA NADIE LOS SABE, 
NI SIQUIERA LOS ÁNGELES DEL SEÑOR, SINO EL PADRE

Por lo que toca al día y a la hora exacta nadie los sabe, ni siquiera los ángeles del Señor, sino el Padre. La venida del Hijo del hombre se parecerá a los tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio los hombres comían y bebían, se casabansin parar mientes en la señal, sino hasta el día en que Noé entró en el arca y se abrieron las cataratas de los cielos y el diluvio acabó con todos los vivientes, con todo. Así sucederá en la venida del Hijo del HombreEntonces dos hombres estarán juntos en un campo, uno será tomado y el otro se quedará; dos mujeres estarán moliendo, una será tomada y la otra dejada. Esto lo harán los enemigos en la patria, y mucho más los ángeles que separarán el buen trigo de la cizaña, y no tendrán tiempo de prepararse al juicio del Mesías.

EL JUICIO FINAL

Vigilad, pues, porque ignoráis cuándo vendrá vuestro Señor. Reflexionad en esto: si el jefe de familia supiese a qué hora llegare el ladrón, estaría alerta y no permitiría que su casa fuese robada. Así pues vigilad y orad; estad siempre preparados a la venida; que vuestros corazones no se sumerjan en la tibieza por abusos e intemperancias, que vuestros espíritus no se distraigan y pierdan el gusto por las realidades celestiales, debido al excesivo cuidado por los de la tierra; y que el lazo de la muerte no os sorprenda cuando estéis menos preparados. Porque tened en cuenta que todos tenéis que morir. Todos los hombresdeben morir, y esta muerte es una sola venida del Mesías y que el siguiente juicio tendrá que repetirse cuando venga el Hijo del Hombre con toda solemnidad.
¿Cuál será el siervo fiel y prudente, que recibió encargo de su patrón de alimentar a los demás de su casa, cuando esté ausente? Suerte feliz le cabrá si su patrón, al regresar de improviso, lo encuentra cumpliendo su deber con diligencia, justicia y amor. En verdad os digo que le dirá: "Ven, siervo y fiel. Te has hecho merecedor de mi recompensa. Administra todos mis bienes". Pero si el siervo en su interior es realmente malo, y sólo aparentemente bueno, cuando se vaya su patrón, dirá dentro de sí: "Mi patrón va a  tardar. ¡Entreguémonos a la buena vida!" Y empieza a golpear, a maltratar a sus compañeros de servicio, haciéndose usurero con ellos, con la comida y con todas las cosas para sacar más dinero que pueda gastarlo con los sibaritas y borrachos, ¿qué sucederá? Que el dueño regresará de improviso, y el mal siervo será descubierto, se le quitará el puesto, el dinero, se le arrojará a donde la justicia ordene, y allí se quedará.
Lo mismo sucede con el pecador impenitente que no piensa que la muerte pueda estar tan cercana, tan próximo al juicio, se entrega a los placeres, diciendo: "Luego me arrepentiré". En verdad os digo que no tendrá tiempo de hacerlo y será condenado a que vaya y se quede para siempre en el lugar de inimaginable horror, donde sólo resuenan la blasfemia, el llanto, la tortura, y no saldrá de allí sino hasta el juicio final, cuando volverá a vestirse con su cuerpo resucitado para presentarse completo al juicio final como completo pecó, cuando vivió sobre la tierra. Y con cuerpo y alma se presentará ante el Juez Jesús, a quien no quiso por Salvador.
Todos estarán de pie ante el Hijo del Hombre. Una inmensa multitud de cuerpos que la tierra y el mar restituyeron; cuerpos que fueron reducidos a ceniza por tanto tiempo, volverán a tomar su forma. Y los espíritu permanecerán en sus cuerpos, en los cuerpos que un tiempo tuvieron, que animaron.Estarán derechos ante el Hijo del Hombre, resplandeciente en su Majestad divina, sentado en el trono de su gloria, rodeado de sus ángeles.
Separará a los hombres. De un lado pondrá a los buenos, del otro a los malos. Igual que un pastor que separa las ovejas de los cabros. Pondrá a su derecha a las ovejas, y los cabros a la izquierda. Con voz dulce, cariñoso aspecto, dirá a los que, tranquilos y hermosos con una belleza de gloria por el resplandor de su cuerpo santo, lo mirarán con todo el amor de sus corazones: "Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del Reino que desde la creación del mundo se os tiene preparado. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me distéis de beber; fui peregrino y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; prisionero y fuisteis a llevarme consuelo". Los justos le preguntarán: "Pero, ¿Cuándo, Señor, te vimos con hambre y te dimos de comer; con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo fue que te vimos que eras un peregrino y te acogimos, desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, encarcelado y fuimos a visitarte?" El Rey de reyes les responderá: "En verdad os digo que cuando lo hicisteis a uno de estos los más pequeñuelos de entre mis hermanos, me lo hicisteis a Mí." Luego se volverá a los que tendrá a su izquierda, les dirá con un rostro de severidad y con ojos tan fijos que parecerán que de ellos salieren saetas, con una voz en que tronará la ira de Dios: "¡Fuera de aquí! ¡Apartaos de Mí, malditos! Idos al fuego eterno que la ira de Dios preparó para el demonio, sus ángeles tenebrosos y para los que les dieron oídos, dejándose guiar de la triple libídine. Tuve hambre y no me la quitasteis; tuve sed y no me la apagasteis; estuve desnudo y no me disteis vestido; fui peregrino  me arrojasteis; estuve enfermo, encarcelado y no me visitasteis. Porque no teníais más una ley, la de agradaros a vosotros mismos." Ellos le contestarán: "¿Cuándo te vimos hambriento, sediento, desnudo, peregrino, enfermo, encarcelado? Nosotros, en realidad, no te conocimos. No vivimos cuando tu viviste en la tierra". Él les replicará: "Es verdad. No me conocisteis, porque cuando viví en la tierra, no estabais, pero conocisteis mi palabra. Hubo pobres entre vosotros, hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos, encarcelados. ¿Por qué no hicisteis lo que tal vez me hubierais hecho a Mí? Pues nadie puede asegurar que con quienes conviví, fueron compasivos conmigo, el Hijo del Hombre. ¿No sabíais que estoy en mis hermanos, y que donde esté uno de ellos que sufra allí estoy? ¿No sabíais que lo que no hicisteis a uno de estos hermanos míos pequeños, me lo negasteis a Mí, Primogénito de los hombres? Idos y quemaos en vuestro egoísmo. Idos y que os envuelvan las tinieblas y el hielo porque eso fuisteis, pese a que sabíais dónde estaban la Luz y el Fuego del Amor". Se irán éstos al suplicio eterno, mientras los justos entrarán en la vida inmortal.

AHORA IDOS. QUE NO HAYA DIVISIONES ENTRE VOSOTROS. 
ME LLEVO A JUAN. 

Esto es lo que sucederá. Ahora idos. Que no haya divisiones entre vosotros. Me llevo a Juan. Estará con vosotros a la mitad de la primera vigilia para la cena y para ir después a nuestras instrucciones."
"¿También esta noche? ¿Vamos a hacer lo mismo cada día? Me siento mal con la intemperie. ¿No sería mejor ir a alguna casa amiga? ¡Estar siempre bajo las tiendas! Siempre en vela en las noches, que son frías y húmedas..." se lamenta Judas.
"Es la última noche. Mañana... será diverso."
"¡Ah!  Pensaba que querías ir al Getsemaní todas las noches. Pero si es la última..."
"No he insinuado esto, Judas. He dicho que será la última noche que pasemos juntos en el campo de los galileos. Mañana prepararemos la pascua y comeremos el cordero. Después Yo solo iré a orar al Getsemaní. Podréis hacer lo que mejor os pluguiere."
"Vendremos contigo, Señor. ¡Nunca tenemos ganas de dejarte!" dice Pedro.
"Tú cállate, que no tienes derecho hablar. Tú y Zelote no hacéis más que revolotear aquí y allá apenas no os ve el Maestro. No os pierdo de vista. En el Templo... durante el día... en las tiendas allá arriba..." dice Iscariote , contento de acusarlos.
"¡Basta! Si lo hacen, hacen bien. Pero no me dejéis solo... os lo ruego..."
"Señor, no hicimos nada malo. Créelo. Dios conoce nuestras acciones, y sus ojos no se apartan de ellas con disgusto" protesta Zelote.
"Lo sé. Pero inútil. Lo que es inútil puede ser siempre dañoso. Estad unidos lo más posible." Luego se vuelve a Mateo: "Tú, mi buen cronista, repíteles a éstos la parábola de las diez vírgenes sabias y de las diez necias, las del señor que dio talentos a sus tres siervos para que los hiciesen fructificar, lo que hicieron dos de ellos, y uno que era un perezoso, lo enterró. ¿Te acuerdas?"
"Sí, Señor mío. Las recuerdo con exactitud."
"Entonces, repíteselas. No todos las oyeron, y los que las saben tendrán gusto en volverlas a oír. De este modo pasad así el tiempo hasta que regrese. ¡Velad! ¡Velad! Tened listo vuestro espíritu. Tales parábolas son apropiadas también para lo que os dije. Hasta pronto. La paz se quede con vosotros."
Toma a Juan de la mano y se aleja con él a la ciudad...
Los otros se dirigen al campo de los galileos.
X. 410-441