lunedì 1 novembre 2021

AVISOS de santa Teresa de Jesus, y Poesias

 


AVISOS DE SANTA TERESA DE JESUS

Á SUS MONJAS


La tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas, aunque sea fértil; ansí el entendimiento del hombre.

De todas las cosas espirituales decir bien, como de religiosos, sacerdotes y ermitaños.

Entre muchos, siempre hablar poco.

Ser modesta en todas las cosas que hiciére y tratáre.

Nunca porfiar mucho, especial en cosas que vá poco.

Hablar á todos con alegría moderada.

De ninguna cosa hacer burla.

Nunca reprehender á nadie sin discrecion y humildad y confusion propria de sí mesma.

Acomodarse á la complision de aquel con quien trata; con el alegre, alegre; y con el triste, triste: en fin hacerse todo á todos, para ganarlos á todos.

Nunca hablar sin pensarlo bien, y encomendarlo mucho á nuestro Señor, para que no hable cosa que le desagrade.

Jamás escusarse, sino en muy probable causa.

Nunca decir cosa suya dina de loor, como de su sciencia, virtudes, linaje, si no tiene esperanza que habrá provecho; y entonces sea con humildad, y con consideracion, que aquellos son dones de la mano de Dios.

Nunca encarecer mucho las cosas, sino con moderacion decir lo que siente.

En todas las pláticas y conversaciones siempre mezcle algunas cosas espirituales, y con esto se evitarán palabras ociosas y murmuraciones.

Nunca afirme cosa sin saberla primero.

Nunca se entremeta á dar su parecer en todas las cosas, si no se lo piden ó la caridad lo demanda.

Cuando alguno habláre cosas espirituales óyalas con humildad, y como discípulo, y tome para sí lo bueno que dijere.

[...]

No comer, ni beber, sino á las horas acostumbradas, y entonces dar muchas gracias á Dios.

Hacer todas las cosas, como si realmente estuviese viendo á su Majestad, y por esta via gana mucho una alma.

Jamás de nadie oigas, ni digas mal, sino de tí misma; y cuando holgáres desto, vás bien aprovechando.

[...]

Cuando estuvieres alegre, no sea con risas demasiadas, sino con alegria humilde, modesta, afable y edificativa.

[...]

En cualquier obra, y hora, examina tu conciencia; y vistas tus faltas, procura la enmienda con el divino favor, y por este camino alcanzarás la perfeccion.

No pienses faltas agenas, sino las virtudes, y tus propias faltas.

[...]

Huya siempre la singularidad, cuanto le fuere posible, que es mal grande á la comunidad.

[...]

La devocion interior no la muestre, sino con grande necesidad -Mi secreto para mí, dice san Francisco y san Bernardo.

De la comida si está bien, ó mal guisada, no se queje, acordándose de la hiel y vinagre de Jesucristo.

En la mesa no hable á nadie, ni levante los ojos á mirar á otra.

[...]

Jamás hagas cosa que no puedas hacer delante de todos.

No hagas comparacion de uno á otro, porque es cosa odiosa.

Cuando algo te reprehendieren, rescíbelo con humildad interior y exterior, y ruega á Dios por quien te reprendió.

Cuando un superior manda una cosa, no digas que lo contrario manda otro, sino piensa que todos tienen sanctos fines, y obedece á lo que te manda.

En cosas que no le vá ni le viene, no sea curiosa en hablarlas ni preguntarlas.

Tenga presente la vida pasada para llorarla, y la tibieza presente, y lo que le falta por andar de aquí al cielo, para vivir con temor, que es causa de grandes bienes.

Lo que le dicen los de la casa haga siempre, si no es contra la obediencia; y respóndales con humildad y blandura.

Cosa particular de comida ó vestido no la pida, sino con grande necesidad.

[...]

Con todos sea mansa, y consigo rigurosa.

[...]

Nunca siendo superior reprehenda á nadie con ira, sino cuando sea pasada, y ansí aprovechará la reprehension.

Procure mucho la perfecion y devocion, y con ellas hacer todas las cosas.

Ejercitarse mucho en el temor del Señor, que trae el alma compungida y humillada.

Mirar bien cuán presto se mudan las personas, y cuán poco hay que fiar de ellas, y ansí asirse bien de Dios, que no se muda.

[...]

Aunque tenga muchos santos por abogados, séalo en particular de san José, que alcanza mucho de Dios.

[...]

Tus tentaciones é imperfeciones no comuniques con las mas desaprovechadas de casa, que te harás daño á ti y á las otras, sino con las mas perfetas.

[...]

Tu deseo sea de ver á Dios: tu temor, si le has de perder: tu dolor, que no le gozas; y tu gozo, de lo que te puede llevar allá, y vivirás con gran paz.

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POESÍA I


UNOS VERSOS DE LA SANTA MADRE TERESA DE JESUS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SÍ TENIA


GLOSA


Vivo sin vivir en mí,
Y tan alta vida espero,
Que muero porque no muero.

   Aquesta divina union,
Del amor con que yo vivo,
Hace á Dios ser mi cativo,
Y libre mi corazon:
Mas causa en mí tal pasion
Ver á Dios mi prisionero,
Que muero porque no muero.

   Ay! Qué larga es esta vida,
Qué duros estos destierros,
Esta cárcel y estos hierros,
En que el alma está metida!
Solo esperar la salida
Me causa un dolor tan fiero,
Que muero porque no muero.

   Ay! Qué vida tan amarga
Do no se goza el Señor!
Y sí es dulce el amor,
No lo es la esperanza larga:
Quíteme Dios esta carga,
Mas pesada que de acero,
Que muero porque no muero.

   Solo con la confianza
Vivo de que he de morir;
Porque muriendo el vivir
Me asegura mi esperanza:
Muerte do el vivir se alcanza,
No te tardes, que te espero,
Que muero porque no muero.

   Mira que el amor es fuerte;
Vida no seas molesta,
Mira que solo te resta,
Para ganarte, perderte;
Venga ya la dulce muerte,
Venga el morir muy ligero,
Que muero porque no muero.

   Aquella vida de arriba
Es la vida verdadera:
Hasta que esta vida muera,
No se goza estando viva:
Muerte no seas esquiva;
Vivo muriendo primero,
Que muero porque no muero.

   Vida, ¿qué puedo yo darle
A mi Dios, que vive en mí,
Si no es perderte á tí,
Para mejor á El gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
Pues á El solo es el que quiero,
Que muero porque no muero.

   Estando ausente de tí,
Qué vida puedo tener?
Sino muerte padecer
La mayor que nunca ví:
Lástima tengo de mí,
Por ser mi mal tan entero,
Que muero porque no muero.

   El pez que del agua sale
Aun de alivio no carece,
A quien la muerte padece
Al fin la muerte le vale:
¿Qué muerte habrá que se iguale
A mi vivir lastimero?
Que muero porque no muero.

   Cuando me empiezo á aliviar
Viéndote en el Sacramento,
Me hace mas sentimiento
El no poderte gozar:
Todo es para mas penar,
Por no verte como quiero,
Que muero porque no muero.

   Cuando me gozo, Señor,
Con esperanza de verte,
Viendo que puedo perderte,
Se me dobla mi dolor:
Viviendo en tanto pavor,
Y esperando como espero,
Que muero porque no muero.

   Sácame de aquesta muerte,
Mi Dios, y dame la vida,
No me tengas impedida
En este lazo tan fuerte:
Mira que muero por verte,
Y vivir sin tí no puedo,
Que muero porque no muero.

   Lloraré mi muerte ya,
Y lamentaré mi vida,
En tanto que detenida
Por mis pecados está.
Oh, mi Dios, cuando será,
Cuando yo diga de vero,
Que muero porque no muero.





POESÍA IV


Alma, buscarte has en Mí,
Y á Mí buscarme has en tí.

   De tal suerte pudo amor
Alma en mí te retratar,
Que ningun sabio pintor
Supiera con tal primor
Tal imágen estampar.

   Fuiste por amor criada
Hermosa bella, y así
En mis entrañas pintada,
Si te perdieres, mi amada
Alma, buscarte has en Mí.

   Que yo sé que te hallarás
En mi pecho retratada,
Y tan al vivo sacada,
Que si te ves te holgarás
Viéndote tan bien pintada.

   Y si acaso no supieres
Donde me hallarás á ,
No andes de aquí para allí,
Sino, si hallarme quisieres
A Mí, buscarte has en tí.

   Porque tú eres mi aposento,
Eres mi casa y morada,
Y así llamo en cualquier tiempo,
Si hallo en tu pensamiento,
Estar la puerta cerrada.

   Fuera de tí no hay buscarme,
Porque para hallarme á ,
Bastará solo llamarme,
Que á tí iré sin tardarme,
Y á Mí buscarme has en tí.





POESÍA V


VILLANCICO


   ¡Oh hermosura que excedeis
A todas las hermosuras!
Sin herir dolor haceis,
Y sin dolor deshaceis
El amor de las criaturas.

   Oh ñudo que ansí juntais
Dos cosas tan desiguales,
No sé por qué os desatais,
Pues atado fuerza dais
A tener por bien los males.

   Quien no tiene sér juntais
Con el Sér que no se acaba:
Sin acabar acabais,
Sin tener que amar amais,
Engrandeceis vuestra nada.





POESÍA VI


DE LA SANTA MADRE TERESA DE JESUS SOBRE ESTAS PALABRAS: «DILECTUS MEUS MIHI»


   Ya toda me entregué y dí,
Y de tal suerte he trocado,
Que mi Amado es para mí
Y yo soy para mi Amado.

   Cuando el dulce Cazador
Me tiró y dejó rendida,
En los brazos del amor
Mi alma quedó caida,
Y cobrando nueva vida
De tal manera he trocado,
Que mi Amado es para mí
Y yo soy para mi Amado.

   Tiróme con una flecha
Enarbolada de amor,
Y mi alma quedó hecha
Una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
Pues á mi Dios me he entregado,
Y mi Amado es para mí
Y yo soy para mi Amado.






POESÍA VIII


Á SANTA CATALINA, MÁRTIR

Quemadmodum desiderat cervus ad fontes aquarum, ita desiderat anima mea.




   O gran amadora
Del Eterno Dios,
Estrella luciente,
Amparadnos vos.

   Desde tierna edad
Tomastes Esposo,
Fué tanto el amor,
Que no os dió reposo:
Quien es temeroso,
No se llegue á vos
Si estima la vida
Y el morir por Dios.

   Mirad los cobardes
Aquesta doncella,
Que no estima el oro
Ni verse tan bella:
Metida en la guerra
De persecucion,
Para padecer
Con gran corazon.

   Mas pena le da
Vivir sin su Esposo,
Y así en los tormentos
Hallaba reposo:
Todo le es gozoso,
Quiere ya morir,
Pues que con la vida
No puede vivir.

   Las que pretendemos
Gozar de su gozo,
Nunca nos cansemos,
Por hallar reposo,
¡Oh engaño engañoso,
Y que sin amor,
Es querer sanar,
Viviendo el dolor.





POESÍA X


OCTAVA

   Dichoso el corazon enamorado
Que en solo Dios ha puesto el pensamiento,
Por Él renuncia todo lo criado,
Y en Él halla su gloria y su contento.
Aun de sí mismo vive descuidado,
Porque en su Dios está todo su intento,
Y así alegre pasa y muy gozoso
Las ondas deste mar tempestüoso.





POESÍA XXVI


VERSOS QUE COMPUSO NUESTRA MADRE SANTA TERESA DE JESUS, CON MOTIVO DE LA TRANSVERBERACION DE SU CORAZON


   En las internas entrañas
Sentí un golpe repentino:
El blason era divino,
Porque obró grandes hazañas.
Con el golpe fuí herida,
Y aunque la herida es mortal,
Y es un dolor sin igual,
Es muerte que causa vida.

   Si mata, ¿cómo da vida?
Y si vida, ¿cómo muere?
¿Cómo sana, cuando hiere,
Y se ve con él unida?
Tiene tan divinas mañas,
Que en un tan acerbo trance
Sale triunfando del lance,
Obrando grandes hazañas.


AMDG et DVM

L'AMORE DEI SANTI PER LA DIVINA VERGINE MARIA MADRE DI DIO E MADRE NOSTRA

Maria negli scritti di Sant’Ildefonso di Toledo

virgenmariaportada

Di P. Félix López, S.H.M.

Ildefonso nacque a Toledo, Spagna, nell’anno 607, da una famiglia della nobiltà visigota. Era nipote di Sant’Eugenio, vescovo della stessa città, che si fece carico inizialmente della sua formazione. Fu ordinato diacono da Sant’Eladio e, più tardi, fu eletto abate del vicino monastero di Agali.

Sant’Ildefonso, impiegando i suoi beni, fondò il convento cosiddetto “Deibiense” per religiose. Partecipò ai Concili di Toledo degli anni 653 e 655. Nel 657 fu designato arcivescovo di Toledo, sede che governò con rettitudine, sapienza e santo timore di Dio fino alla sua morte, il 23 gennaio 667.

Considerato una delle più grandi glorie della Chiesa cattolica spagnola, è onorato come Dottore della Chiesa. Alcuni autori ritengono che abbia scritto la sua opera “De virginitate perpetua Sanctae Mariae adversus tres Infideles” , prima di essere vescovo. In essa si impegnò a combattere le eresie che attentavano alla perpetua Verginità di Maria, diventando così difensore del dogma.

Il libro consta di tre parti: difesa della verginità di Maria durante il parto, contro Gioviniano; difesa della verginità di Maria durante il parto e dopo il parto, contro Elvidio; proclamazione di tutte le grandezze di Maria, insieme alla Sua perfetta verginità, contro un ebreo. Questi sono i tre infedeli contro i quali indirizza il suo trattato. Quest’opera è considerata il monumento mariano più importante della letteratura patristica ibérica .

Sanildefonsoescritos

Nel Concilio Romano del 649, Papa Martino I aveva lanciato un anatema contro quanti negassero che Maria concepì verginalmente il Verbo, lo diede alla luce verginalmente e rimase vergine dopo il parto. Probabilmente in Spagna erano rimasti resti dell’aria-nesimo, dal momento che re Recaredo solo nel 589 aveva abiurato dall’arianesimo e fatto la professione della fede cattolica nella Trinità. Ario negava la divinità di Cristo e, pertanto, ne rimaneva leso il titolo mariano di Madre di Dio. Sant’Ildefonso proclama tutti i privilegi mariani, difendendo specialmente la Sua Verginità perpetua come segno della divinità di Cristo: solo Dio poteva essere concepito verginalmente e nascere verginalmente. Bisogna sottolineare che Ildefonso non si riferì mai alla Signora chiamandoLa Maria, ma la denominò sempre la Vergine, e, ancor più spesso, la nostra Vergine.

Vediamo alcune delle invettive che il santo vescovo di Toledo indirizza a Gioviniano: «Non ti permetto di addurre che la purezza della nostra Vergine fu macchiata durante il parto, di separare l’integrità dalla maternità; non consento che tu rompa il sigillo della verginità nell’orto da cui nasce, non tollero che privi la Vergine dell’ufficio di Madre o che sottragga alla Madre la pienezza della gloria verginale». Allo stesso modo, afferma: «Vergine prima dell’arrivo del Figlio, vergine dopo aver generato il Figlio, vergine dopo la nascita del Figlio».

A Elvidio disse: «Non sopporto che tu miri ad offendere la proprietà di Dio, che danneggi con opinioni dispregiative la dimora della divinità, né che affermi che una persona qualsiasi possa accostarsi alla porta della Casa di Dio, che fu chiusa alla Sua uscita... Si uniscono l’onore della Madre e della Vergine, il pudore della Vergine e della Madre, la verginità nella Madre che genera e il potere di generare alla Vergine, tutto questo in una stessa persona».

sanildefonsocasulla

La notte del 18 dicembre 665 il suo amore per la Vergine fu, senz’ombra di dubbio, corrisposto: ebbe una visione della Madonna nella cappella in cui alcuni chierici Le stavano innalzando degli inni. Nostra Madre si presentò seduta sulla cattedra vescovile e circondata da altre vergini. Dopo avergli fatto un cenno affinché si avvicinasse, rivolse su di lui il Suo sguardo e gli disse: «Tu sei il mio cappellano e notaio fedele. Ricevi questa casula che Mio Figlio ti manda dalla Sua tesoreria». In seguito, la Santissima Vergine lo investì della casula dandogli istruzioni di usarla solamente nei giorni festivi in Suo onore.

Quest’apparizione e la preziosa casula con cui la Vergine lo ossequiò furono prove sufficienti affinché il Concilio di Toledo fissasse una festa speciale per onorarne la memoria. Nonostante sia andata persa la casula originale, nella Cattedrale di Toledo, nella cappella della Discesa, si può ancora venerare la pietra sulla quale la Santissima Vergine posò i piedi quando apparve al nostro celebre vescovo.

Sant’Ildefonso è stato anche il precursore della schiavitù mariana: alcuni dei suoi testi, di grande bellezza e profondità spirituale, esprimono il desiderio del santo di vivere come schiavo di Maria: «Con quanta sollecitudine desidero farmi schiavo di questa Signora, quanto fedelmente mi diletto con il giogo di questa schiavitù, quanto pienamente anelo obbedire ai Suoi ordini, quanto ardentemente desidero non vedermi libero dal Suo dominio, quanto avidamente anelo non vedermi mai lontano dal servirLa». Alcuni secoli dopo, San Luigi Maria Grignion de Montfort e San Massimiliano Maria Kolbe avrebbero fatto conoscere, in modo più esteso, la pratica della schiavitù mariana, nata dal cuore innamorato del santo vescovo toledano. Concludiamo con una meravigliosa preghiera di Sant’Ildefonso: «Ti prego, ti prego, o Vergine santa, che io abbia Gesù da quello Spirito dal quale Tu stessa hai generato Gesù. Riceva l’anima mia Gesù per opera di quello Spirito per il quale la Tua carne ha concepito lo stesso Gesù. Che io ami Gesù in quello stesso Spirito nel quale Tu lo adori come Signore e Lo contempli come Figlio» .

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Sant'Ildefonso da Toledo

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Sant'Ildefonso di Toledo
Presbitero
Santo

El Greco 032.jpg

El GrecoSant'Ildefonso da Toledo (1609), olio su tela; MadridMonastero dell'Escorial
Età alla morte60 anni
NascitaToledo
607
MorteToledo
4 aprile 667
Ordinazione presbiteraleToledo657
Ruoli ricopertiVescovo di Toledo
Venerato daChiesa cattolica e Chiesa ortodossa
Ricorrenza23 gennaio
Patrono dicittà e provincia di Toledo
Tutti-i-santi.jpgNel Martirologio Romano23 gennaion. 5:
«Toledo in Spagna, sant'Ildefonso, vescovo, che, monaco e priore di un cenobio, fu eletto all'episcopato, scrisse numerosi libri con stile assai raffinato, compose celebri preghiere liturgiche e venerò con mirabile zelo e devozione la beata e sempre Vergine Maria Madre di Dio. »

Sant'Ildefonso di Toledo (Toledo607; † Toledo4 aprile 667) è stato un vescovo e scrittore spagnolo. Fu arcivescovo di Toledo dal 657 sino alla morte; i suoi scritti sono stati pubblicati all'interno della Patrologia Latina. È venerato come santo anche dalla Chiesa ortodossa.

Vita

Nacque nel 607, sotto il regno visigoto di Viterico a Toledo, allora capitale del regno, la sua famiglia era già potente durante l'impero romano, nipote del vescovo Sant'Eugenio III di Toledo[1] che fu suo maestro. Per lo stile dei suoi scritti e per i giudizi emessi nel suo De viris illustribus sui personaggi che menziona, si deduce che ricevette una brillante formazione letteraria.

Dai suoi scritti apprendiamo che fu ordinato diacono (circa 632-633) dal vescovo Eladio[2]. Dall'Elogium, apprendiamo che ancora giovinetto entrò nel monastero agaliense dei santi Cosma e Damiano presso Toledo, contro la volontà dei genitori.

Ildefonso fu molto attaccato a questo monastero, come egli stesso ricorda parlando di Eladio e come si deduce dal De vir. ill. con cui intende esaltare la sede toledana e forse mostrare il ruolo privilegiato che attribuiva al monastero agaliense.

Già monaco fondò un convento di religiose dotandolo con i beni che ereditò e in data sconosciuta, probabilmente attorno al 650, fu eletto abate. Partecipò a tre concili toledani, quello del 646, 653 e 655, dove si firma come abate ma non figura tra i partecipanti in quello tenutosi nel 656.

Morto il vescovo Eugenio III, su forti pressioni da parte della corte visigota, fu eletto vescovo di Toledo nell'anno 657. Nella sua opera si trovano pagine angosciate, redatte nel periodo del suo episcopato, dove parla degli scandali a opera di certi cristiani influenti e falsi, sui conflitti duri con il re, che pure lo stima; e su tanti ecclesiastici troppo indaffarati in affari di Stato. Vi si legge anche il rammarico perché la sua nuova attività gli lascia poco tempo per la usuale attività letteraria e di maestro. Morì il 23 gennaio 667 e fu sepolto nella chiesa dedicata a santa Leocadia di Toledo. Durante l'invasione araba il corpo venne traslato a Zamora, in Castiglia.

Opere

La sua opera letteraria è descritta nel Beati Ildephonsi Elogium di San Giuliano di Toledo, suo contemporaneo e secondo successore sulla cattedra toledana, scritta come appendice[3] al De viris illustribus.

Di quelle recensite dall'Elogium si conservano:

  • De virginitate S. Mariae contra tres infideles ("Sopra la verginità perpetua di Santa Maria contro tre infedeli"). È l'opera più famosa, di stile molto sorvegliato e piena di entusiasmo e devozione mariana. I tre eretici a cui si riferisce sono Gioviniano ed Elvidio, confutati già da san Girolamo e un ebreo anonimo. Questo fa pensare che voglia confutare qualcuno del suo tempo, che, per influenza ebraica, ripeteva gli stessi errori. Consta di un'orazione iniziale e di 12 capitoli. Nel primo, difende contro Gioviniano la verginità di Maria nel concepimento e nel parto; nel secondo, sostiene contro Elvidio che Maria fu sempre vergine; a partire dal terzo, mostra che Gesù Cristo è Dio e l'integrità perpetua di Maria. La sua teologia deriva strettamente da sant'Agostino e sant'Isidoro e costituisce il punto di arrivo della teologia mariana in Spagna. Fu tradotto dall'arciprete di Talavera.
  • Commentario sopra la conoscenza del battesimo (come recensice san Giuliano) o Annotazioni sopra la conoscenza del battesimo (Liber de cognitione baptismi unus), scoperto da E. Baluze e pubblicato nel libro VI della sua Miscelánea (Parigi 1738). È di sommo interesse per la storia del battesimo in Spagna. Scritto con finalità pastorale, espone al popolo semplice la dottrina della Tradizione circa questo sacramento. Diviso in 142 capitoli, nei primi 13 tratta della creazione dell'uomo e del peccato originale; nei capitoli 14-16, del battesimo di Giovanni e del battesimo di Cristo, affermando che solo il secondo perdona i peccati; nei capitoli 17-35, espone come si deve ricevere il battesimo e spiega le cerimonie; nei capitoli 36-95, spiega il Credo, che si deve imparare a memoria (è un prezioso documento per lo studio della storia del Simbolo in Spagna); nei capitoli 96-131, torna sui riti battesimali; nei capitoli 131-137, spiega il Padre nostro; nei capitoli 138-140 tratta dell'Eucaristia e nei capitoli 141-142 spiega la liturgia del lunedì e del martedì di Pasqua come coronazione dei riti dell'iniziazione cristiana. Le fonti principali sono: le Enarrationes in psalmos di sant'Agostino, i Moralia di san Gregorio Magno e le Etimologie di sant'Isidoro.
  • Sopra il progresso del deserto spirituale (De progressu spiritualis deserti), prolungamento dell'opera precedente. Dopo il battesimo, simboleggiato dal passaggio del mar Rosso, l'anima cammina per il Vangelo, come gli israeliti per il deserto. Utilizza eccessivamente l'allegoria.
  • Sopra gli uomini illustri (De viris illustribus), continuazione dell'omonima opera di sant'Isidoro. A differenza di quegli, enumera non solo scrittori, ma anche ecclesiastici illustri per la loro santità o doti di governo. Dei 13 personaggi che sono ritratti, 7 sono toledani. Tuttavia, autori dell'importanza di Braulio di Saragozza o Isidoro di Siviglia, sono appena tratteggiati. Nello stile e nelle notizie dipende da san Girolamo, da Gennadio e da sant'Isidoro. Sebbene quest'opera non sia recensita nell'Elogium, ma è ritenuta autentica.
  • Infine, si conservano due Lettere indirizzate a Quirico di Barcellona. Non si conservano le opere seguenti: Liber prosopopeiae imbecillitatis propriaeOpusculum de proprietate personarum Patris et Filii et Spiritus SanctiOpusculum adnotationum actionis propriaeOpusculum adnotationum in sacris. L'Elogium parla di Messe composte da Ildefonso, inni e sermoni; la tradizione manoscritta gliene attribuisce alcuni, che la maggior parte dei critici ritiene apocrifi.

Per la sua devozione mariana, Ildefonso fu chiamato il "Cappellano della Vergine" nella commedia che, con questo stesso titolo, scrisse Lope de Vega.


AVE MARIA PURISSIMA!

Rafforziamo la nostra FEDE

 





AMDG et DVM