C A P Í T U L O X V I I I
De algunas cosas notables que me han dado a conocer Dios y la
Santísima Virgen María
674. 1855. El día 12 de julio de 1855, a las 5 1/2 de la tarde, en que concluí la Carta
pastoral de la Inmaculada Concepción, me arrodillé delante de la imagen de María para
darle gracias de haberme ayudado en escribir aquella carta, y de repente y de sorpresa oí
una voz clara y distinta desde la imagen que me dijo: Bene scripsisti. Dichas palabras me
hicieron una muy profunda impresión, con deseos muy grandes de ser perfecto.
675. 1857. El día 15 de enero, a las 5 de la tarde, del año 1857, estando
contemplando a Jesús, dije: ¿Qué queréis que haga, Señor? Y Jesús me dijo: Ya
trabajarás, Antonio; no es hora todavía.
De algunos días a esta parte, tengo muchos consuelos espirituales, singularmente
en la Misa y en la Meditación.
676. 1857. El día 8 de octubre, a las 12 1/2, del año 1857, me dijo la Santísima
Virgen María lo que había de hacer para ser muy bueno... Ya lo sabes: arrepentirte de las
faltas de la vida pasada y vigilancia en lo venidero... ¿Oyes, Antonio?, me repitió; vigilancia
en lo venidero. Sí, sí, yo te lo digo.
677. El día 9 del mismo mes, a las cuatro de la madrugada, la Santísima Virgen
María me repitió lo que ya me tenía dicho otras veces: que yo había de ser el Domingo de
estos tiempos en la propagación del Rosario.
678. En el día 21 de diciembre del mismo año se me dieron cuatro avisos: 1.° Más
oración. 2.° Escribir libros. 3.° Dirigir almas. 4.° Más tranquilidad en estar en Madrid. Dios
así lo ha dispuesto.
679. En el día 25, Dios me infundió amor a las persecuciones y calumnias. El Señor
me favoreció aún con un sueño en la noche siguiente. Soñé que me hallaba preso por una
cosa de la que era inocente. Yo no dije nada, pensando que era un regalo que me hacía el
cielo, que me trataba como a Jesús, y así me callé, como Jesús. Todos los amigos me
abandonaron, como a Jesús. Y a uno que me quería defender, como San Pedro, que quería
defender a Jesús, yo le dije: ¿Tú no quieres que yo beba el cáliz que me ha enviado mi
Padre?.
680. 1859. En el día 6 de enero del año 1859, el Señor me dio a conocer que yo soy
como la tierra; en efecto, tierra soy. La tierra es pisada y calla: yo debo ser pisado y debo
callar. La tierra sufre el cultivo: yo debo sufrir la mortificación. La tierra, finalmente, necesita
agua para producir: yo necesito la gracia para hacer obras buenas.
681. En el día 21 de marzo, en la Meditación de la Samaritana sobre aquellas
palabras: Ego sum qui loquor tecum, entendí grandes y muy grandes cosas. A la
Samaritana le comunicó fe, con que creyó; le dio dolor de sus pecados, con que se
arrepintió; le dio gracia, con que predicó a Jesús; Así, a mí, fe, dolor y misión de predicar.
682. A Moisés le dijo: Ego sum, y le envió a Egipto. Jesús [dijo] a los Apóstoles que
se hallan en la mar: Ego sum, y se animaron. Jesús dijo: Ego sum a Saulo, y se convirtió y
fue grande predicador: ita... [así...].
683. En el día 27 de abril me prometió el divino amor y me llamó Antoñito mío.
684. En el día 4 de septiembre, a las 4 y 25 m. de la madrugada, me dijo Jesucristo:
La mortificación has de enseñar a los Misioneros, Antonio. A los pocos minutos me dijo la
Santísima Virgen: Así harás fruto, Antonio.
685. En el día 23 de septiembre, a las 7 1/2 de la mañana, me dijo el Señor: Volarás
por medio de la tierra o andarás con grande velocidad y predicarás los grandes castigos
que se acercan. El Señor me dio a conocer grandes cosas sobre aquellas palabras del
Apoc 8,13: Et vidi et audivi vocem unius aquilae, que volaba por medio del cielo y decía con
grande y esforzada voz: ¡ay!, ¡ay!, ¡ay! de los habitantes de la tierra a causa de los tres
castigos que van a venir; estos castigos son:
1.° El protestantismo, comunismo...
2.° Los cuatro archidemonios, que promoverán de un modo espantoso el amor a los
placeres —el amor al dinero —la independencia de la razón —la independencia de la
voluntad.
3.° Las grandes guerras y sus consecuencias.
686. En el día 24 de septiembre, día de Na. Sa. de la Merced, a las 11 1/2 del día, el
Señor me hizo entender aquello del Apoc X, v.1. Ví también otro ángel valeroso bajar del
cielo revestido de una nube, y sobre su cabeza el arco iris, y su cara era como el sol, y sus
pies como columnas de fuego. El cual tenía en su mano un libro abierto, y puso su pie
derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra (primero en su diócesis en la Isla de
Cuba y después en las demás diócesis). Y dio un grande grito, a manera de un león cuando
ruge. Y después que hubo gritado, siete truenos articularon sus voces. Aquí vienen los hijos
de la Congregación del Inmaculado Corazón de María; dice siete, el número es indefinido;
aquí quiere decir todos. Los llama truenos porque como truenos gritarán y harán oír sus
voces; también por su amor y celo, como Santiago y San Juan, que fueron llamados hijos
del trueno. Y el Señor quiere que yo y mis compañeros imitemos a los apóstoles Santiago y
San Juan en el celo, en la castidad y en el amor a Jesús y a María.
687. El Señor me dijo a mí y a todos estos Misioneros compañeros míos: Non vos
estis qui loquimini sed Spiritus Patris vestri, et Matris vestrae qui loquitur in vobis. Por
manera que cada uno de nosotros podrá decir: Spiritus Domini super me, propter quod unxit
me, evangelizare pauperibus misit me, sanare contritos corde.
688. En el día 15 de octubre de 1859, día de Santa Teresa, había de ser asesinado.
El asesino entró en la Iglesia de San José, de Madrid, calle de Alcalá, y para pasar el
tiempo y con mala intención entró en la Iglesia, y se convirtió por intercesión de San José,
como el Señor me lo dio a conocer. El asesino me vino a hablar y me dijo que era uno de
las logias secretas, y mantenido por ellas, y que le había caído la suerte de haberme de
asesinar, y que, si no me asesinaba dentro de cuarenta días, él sería asesinado, como él
mismo había asesinado a otros que no habían cumplido. El que me había de asesinar lloró,
me abrazó, lloró y me besó y se fue a esconderse para que no le matasen a él por no haber
cumplido su encargo.
689. He pasado por grandes penas, calumnias y persecuciones; todo el infierno se
ha conjurado contra mí.
690. 1860. En el día 7 de junio, a las 11 1/2, del año 1860, día del Corpus, después
de la Misa en Santa María antes de la procesión que yo debía presidir, estando en oración
delante del Santísimo Sacramento con mucho fervor y devoción, y de repente y como de
sorpresa me dijo Jesús: Está bien y me gusta el libro que has escrito. Este libro es el primer
tomo del Colegial o Seminarista, que el día anterior había concluido, y conocí claramente
que me hablaba de este libro. Cuando concluí el segundo tomo, también se dignó
aprobarlo.
691. En el día 22 de Noviembre de 1860 me hallaba muy agobiado al ver que había
de cargar con todo lo de El Escorial. Esta pena no me dejaba descansar de día ni dormir de
noche; viendo que no podía dormir, me levanté, me vestí y me puse en oración, y haciendo
presente a Dios mis penas, oí con voz espiritual muy clara e inteligible que el Señor me
decía: Animo, no te desalientes, y yo te ayudaré.
692. 1861. En el día 2 de marzo de 1861, Jesucristo se dignó aprobarme la hoja que
había escrito de la pasión.
693. En el día 6 de abril de 1861 fui avisado de no apurarme; que hiciera cada cosa
como si no tuviera que hacer otra cosa más que aquella que tengo entre manos, sin perder
la mansedumbre.
En el día 15 de junio de 1861 me dijo Jesús: Toma paciencia; ya trabajarás.
694. En el día 26 de agosto de 1861, hallándome en oración en la Iglesia del
Rosario, en La Granja, a las 7 de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la
conservación de las especies sacramentales y tener siempre, día y noche, el Santísimo
Sacramento en el pecho; por lo mismo, yo siempre debo estar muy recogido y devoto
interiormente; y además debo orar y hacer frente a todos los males de España, como así
me lo ha dicho el Señor. Al efecto me ha traído a la memoria una porción de cosas: cómo
sin mérito, sin talento, sin empeño de personas, me ha subido de lo más bajo de la plebe al
puesto más encumbrado, al lado de los reyes de la tierra; y ahora al lado del Rey del cielo...
Glorificate et portate Deum in corpore vestro. 1 Cor VI.20.
695. En el día 27 de agosto de 1861, en la misma Iglesia, durante la bendición del
Santísimo Sacramento que di después de la Misa, el Señor me hizo conocer los tres
grandes males que amenazan la España, y son: el Protestantismo, mejor dicho, la
descatolización; la república y el Comunismo. Para atajar a estos tres males me dio a
conocer que se había de aplicar tres devociones: el Trisagio, el Santísimo Sacramento y el
Rosario.
696. El Trisagio, rezándolo cada día. El Santísimo Sacramento, oyendo la Misa,
recibiéndole con frecuencia y devoción sacramental y espiritualmente. El Rosario, rezando
las tres partes cada día, o a lo menos una; meditando los misterios, aplicándolos a las
costumbres propias.
697. En la conversión de San Pedro, el Señor me hizo conocer lo que allí pasó:
Pedro faltó, negó a Jesús. El gallo cantó, pero Pedro no se convierte. El gallo cantó otra
vez, y entonces se convierte Pedro, porque Jesús le miró; Jesús, que es aquel Señor que
mira la tierra y la hace estremecer, qui respicit terram et facit eam tremere. Conocí que yo
había de predicar una y segunda vez, y al propio tiempo orar a fin de que el Señor se digne
mirar con ojos de piedad y clemencia a los hombres terrenos y los haga temblar, y
estremecer, y convertir.
698. 1862. En el día 11 de mayo de 1862, hallándome en la Capilla de Palacio de
Aranjuez, a las 6 1/2 de la tarde, en la reserva del Santísimo Sacramento, me ofrecí a Jesús
y a María para predicar, exhortar y a pasar trabajos, y a la muerte misma, y el Señor se
dignó aceptarme.
699. Me siento llamado a escoger, entre dos cosas de igual gloria de Dios, lo más
pobre, lo más humillante y lo más doloroso y lo más humillante.
700. En el día 16 de mayo de 1862, a las 4 1/4, estando en oración se me ocurrió lo
que en el día anterior había copiado aquí respecto del Santísimo Sacramento del día 26 de
agosto del año pasado. Yo ayer pensaba borrarlo, y hoy también; la Santísima Virgen me
ha dicho que no lo borrase; y después en la Misa me ha dicho Jesucristo que me había
concedido esta gracia de permanecer en mi interior sacramentalmente.
da: http://www.latinamericanstudies.org/religion/claret.pdf
AMDG et DVM